...Que Dios perdona a todos

para Amantes Del Cine en el Visual


Esta semana y celebrando la XXVI Settimana Della Lingua Italiana Nel Mondo, el Círculo De Amantes Del Cine ofrecerá el estreno de   ...Que Dios perdona a todos, del realizador italiano Pierfrancesco Diliberto (alias PIF).

Diliberto (1972) es palermitano  Actor, Escritor y Realizador cinematográfico y televisivo.
Su primer film fue La mafia asesina solo en verano (2013) y este es su cuarto largometraje.

Se trata de una comedia ambientada en Sicilia que tiene la particularidad de la aparición del Papa Bergoglio sea real que interpretada por el actor español Carlos Hipólito.
...Que Dios perdona a todos está basado en la novela homónima del realizador, editada por Feltrinelli Editore, que explora la hipocresía de los creyentes.

Definida como "una comedia golosamente divina", Arturo (Diliberto), agente inmobiliario un poco enredado y de metidas de pata fáciles, se enamora de Flora (Giusy Buscemi), la hija del propietario de una pastelería de Palermo. Ella es católica, y él decididamente opuesto desde chico. En ese punto y para conquistarla intenta una medida extrema: convertirse al cristianismo por tres semanas.

-Premio a la Mejor Realización en el CineFest (Hungría) 2026.

...Que Dios perdona a todos será estrenado este domingo 25 y el martes 27 de octubre, en el Cine Visual, a las 19:30.

[Por tratarse de una función privada de cine-arte dedicada a cinéfilos, se exige el apagado de smartphones ("celulares") antes del inicio de la proyección y no se permite la entrada una vez iniciada la misma]

Puede verse el trailer haciendo click aquí.

Puede verse la cartelera completa del mes de octubre haciendo click aquí.

Concierto de cámara

en el auditorio de la Biblioteca

Se brindará un concierto de música de cámara en la Biblioteca.

Se trata del sexteto formado por Alejandro Cuomo y Yesenia Herrera en violines, Emanuel Vilches y Nicolás Domini en violas, y Nadia Castro y Andrés Lagos en violonchelos.

Serán interpretadas las obras Souvenir de Firenze de PiotrIlich Tchaikovksy, Sexteto en re mayor de Alexander Borodin y Capriccio de Richard Strauss.

El domingo 25 de octubre, en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia, a las 20:30.



San Francesco

...mientras el mundo elige riqueza, poder y guerra.

El 4 de octubre Italia celebra al patrón de Italia, pero entre guerras, desigualdades y culto al dinero no somos aún capaces de traducir en realidad su mensaje.

Por Virginia Cameriere (*)

Hoy, 4 de octubre, se celebra San Francesco d'Assisi y, a ochocientos años de su muerte, el día dedicado al Patrono de Italia vuelve a ser fiesta nacional.
Paz, hermandad, solidaridad, respeto a lo creado son los valores que hasta la ley indica como razón de esta recordación. El punto es entender cuanto tengan aun que ver con nosotros.
Porque celebramos a Francesco, el hombre que renunció a la riqueza, dentro de una sociedad en la cual el dinero continúa a determinar poder, posibilidades e incluso los derechos.
Una sociedad que mide el éxito a través de aquello que poseemos, cuanto ganamos, cuanto logramos mostrar a los demás. Francesco hizo exactamente lo contrario.

Nacido en una familia de buen pasar, eligió deshacerse de sus propios privilegios. No porque la pobreza fuera buena en sí, sino porque había entendido que cuando el dinero se convierte en el criterio a través del cual medimos el valor de una persona, inevitablemente alguno termina por valer menos. Y es difícil no ver cuanto este mensaje resta actual.
Vivimos en un tiempo en el que pocas personas pueden acumular riquezas superiores al producto interno bruto de enteros países, mientras millones de otros apenas llegan a fin de mes. Discutimos continuamente de crecimiento económico, mercados y consumos, mucho menos sobre cual sociedad estamos construyendo a través de ese crecimiento.
Celebramos luego a Francesco hombre de paz mientras en el mundo continúan las guerras, bombardeos, ocupaciones, muertos civiles y una carrera a los armamentos que parece a este punto haberse vuelto normal.
La palabra paz es pronunciada continuamente en discursos oficiales. Pero la paz cuesta políticamente, requiere compromisos, renuncias, diplomacia. Por eso muchas veces se hace más simple celebrarla que practicarla. 

También aquí Francesco sería probablemente incómodo. En 1219, durante la quinta cruzada, atravesó la línea de conflicto y se encontró con el sultán al-Malik al-kamil. Un episodio que aún hoy conserva una fuerza impresionante: mientras en el entorno se combatía, alguno pensó que fuera aún posible hablar con el enemigo. Ocho siglos después parece casi un pensamiento revolucionario.

Francesco eligió de estar cercano a los pobres, a los enfermos, a los excluidos. A aquellos que la sociedad de su tiempo prefería mantener lejos. Hoy los llamamos en modos diversos: frágiles, marginados, indigentes, personas sin hogar, migrantes, personas solas. Cambian las palabras. Mucho menos el mecanismo con el cual una sociedad decide a quien ver y a quien ignorar.
Por tanto el 4 de octubre celebramos un hombre que puso en discusión casi todo aquello sobre lo cual hoy construimos nuestra sociedad: la relación con el dinero, con el poder, con los otros seres humanos y con la naturaleza.

San Francesco se ha convertido en una figura tan universal, reasegurante e incluso institucional que nos arriesgamos a olvidar cuanto fuera en vez de radical. No pedía simplemente de ser un poco más buenos. Su elección de vida era una protesta concreta a un modelo basado en la acumulación, en la competición, en las jerarquías.

¿Cuanto estamos dispuesto a parecernos?

En Assisi Sergio Matarella (N.D.T.: Presidente de la Rep. Italiana)  ha recordado justamente la ruptura de Francesco con "la idolatría del dinero" que hoy en día corresponde al dinero, el éxito, la visibilidad, el poder, el consumo. Y muchas veces estamos tan inmersos en este sistema que no logramos ni siquiera reconocerlo.

Por esto celebrar San Francesco no debería significar solamente recordar un hombre vivido ochocientos años atrás. Debería significar tener el coraje de usar su pensamiento como un espejo y mirar nuestra sociedad a través de sus elecciones, nuestras guerras a través su mensaje de paz y nuestras desigualdades a través de su elección de los últimos.

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(*) Artículo publicado el 4 de octubre de 2026 en Il Giornale D'Italia.
Original (en italiano)  click aquí.

[Ringraziamo Il Giornale D'Italia per la loro continua collaborazione con l'Agenda Cultural]

¿Alarma IA? Solo para ingenuos

artículo de Antonio Amorosi

¿Alarma IA? Solo para ingenuos: más que preocupaciones éticas, estamos de frente a una estrategia para acrecentar su valor, hacer cartel, autorreglamentarse y no dejarse detener.

Antes que temer a la máquina que conquista el mundo, se debe observar a los hombres que están conquistando el mercado financiero y el mundo a través de esa máquina.


Por Antonio Amorosi *

En los últimos días diversos protagonistas de la industria de la Inteligencia Artificial han lanzado la alarma: La IA podría escapar al control humano y amenazar la existencia.
Han descubierto el agua caliente; desde hace años no soy el único a escribir sobre los efectos nefastos de la IA, sobre todo en mérito a la desocupación que está creando y al aplanamiento cultural generado, por si ya no bastase aquello existente; ¡ Masas de desesperados que por necesidad y falta de tiempo piden todo tipo de información a la misma fuente !

Las alarmas sobre la IA es una estrategia de la industria: definir una tecnología como de sobrehumana peligrosidad agranda su valor. ¿Después de una publicidad de este tipo quien no intentará de controlarla? Además la IA atraviesa una delicada fase de posicionamiento económico, con valoraciones multimillonarias y perspectivas de entrada en bolsa. El relato de la IA como tecnología capaz de cambiar el destino de la humanidad atrae a los inversores.

En este modo quien lanza la alarma, los propietarios de la tecnología, se presentan también como auténticos paladines éticos, o sea los más competentes para establecer un sistema de reglamentaciones. De aquí nace el pedido implícito: dejen que sean los mismo protagonistas del sector a fijar los límites de la IA.
Sucede siempre: Similares concentraciones de poder lleva a la construcción de carteles económicos. Reglas más rígidas impuestas por los estados, en cambio, podrían direccionar la IA hacia una función ética y limitar las inversiones multimillonarias en las funciones más destructivas. ¿Cuantos en este momento la está utilizando para crear nuevos virus y armas?
El apocalipsis es una caricatura para ingenuos: las empresas denuncian el monstruo y, al mismo tiempo, reivindican el derecho a custodiarlo.
Si los Estados y los ciudadanos no intervienen, una tecnología potentísima en las manos de pocos gigantes digitales podrá pronto  modificar el mercado del trabajo e imponer nuevas relaciones de dependencia para con quien gestiona las redes digitales.

El problema, por lo tanto, no comprende solo a aquello en lo que la IA podría convertirse. Comprende a lo que ya es, quien la posee, quien la controla, quien decide las reglas de utilización y el flujo de ideas que genera. Ningún razonamiento es jamás aséptico: si debes sintetizar un pensamiento o una interpretación haces selección, das valor a una cosa en detrimento de otra. Y es eso que hace la IA cuando opera. No puede decir la verdad, como no sea a los trogloditas.
Los riesgos son reales pero nadie puede creer seriamente a empresas que han creado el monstruo y ahora denuncian los efectos y se auto proponen para controlarlo.

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* El Periodista Antonio Amorosi (en la foto) es italiano, especializado en periodismo de investigación y escribe para la revista Panorama, el diario La Verità y el diario digital Affaritaliani, entre otros. También es autor del libro Coop Conection (Ed. ChiareLettere).

[ Ringraziamo il Sig. Antonio Amorosi e Il Giornale D'Italia per la loro cortesia. ]

Artículo publicado el 14 de septiembre de 2026 en Il Giornale D'Italia.
Original (en italiano)  click aquí.

"En este momento hay una dictadura posmoderna en la que se entroniza lo políticamente correcto. Y lo políticamente correcto lo que hace es sutilmente recortar las libertades."
Rosa María Calaf
(Periodista española, al programa "El Diván" de TV3)