Berlinguer: La gran ambición

para Amantes Del Cine en el Visual


Esta semana y siguiendo con un mes dominado por los estrenos italianos, el Círculo De Amantes Del Cine proyectará Berlinguer: La gran ambición, de Andrea Segre.

Segre (1976) es Doctor en Sociología de la Comunicación y Director y Guionista de films dramáticos y documentales para cine y televisión.

El film está basado en la vida del popular líder político italiano Enrico Berlinguer, quien casi llevó al poder al Partido Comunista de Italia, junto a la Democracia Cristiana en 1978.

"La gran ambición, buen título para todas las personas que deseen conocer o recordar los años convulsos de la política italiana entre 1973 y 1978, que estuvo a punto de cristalizar en un gobierno de alianza entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana. La fotografía de Benoit Dervaux es oscura, quizá a propósito para remarcar aquellos años duros llenos de amenazas y sombras en el tablero político de la nación transalpina La gran ambición desarrolla con fluidez la trama política desde el protagonismo central de Enrico Berlinguer y sus relaciones con los partidos de centro y derecha, así como sus esfuerzos de equilibrio con el eurocomunismo dentro del complejo e inestable tablero político mundial". (cinemagavia.es)

-Premio al Mejor Actor (Elio Germano) en los David Di Donatello 2025.
-Premio al mejor Actor (Elio Germano) en el festival De Roma 2024.

Berlinguer: La gran ambición será estrenado el domingo 8 y martes 10 de noviembre, en el Cine Visual, a las 19:30.

[Por tratarse de una función privada de cine-arte dedicada a cinéfilos, se exige el apagado de smartphones ("celulares") antes del inicio de la proyección y no se permite la entrada una vez iniciada la misma]

Puede verse el trailer haciendo click aquí.

Puede verse la cartelera completa del mes de octubre haciendo click aquí.

Estaciones

en la sala La Cocina

Se estrenará la obra teatral Estaciones dirigida por Robby Gutierrez y con la actuación de Pablo Fiordelmondo.

"Lugares donde el tiempo parece detenerse. Donde los recuerdos se confunden con los sueños y cada llegada puede ser también una despedida. Momentos unidos por algo que permanece y algo que inevitablemente cambia.
Los trenes llegan, esperan y parten. Mientras tanto, el tiempo sigue su misterioso recorrido. Quizás no se trate de saber a dónde nos llevan los trenes, sino de descubrir qué nos mantiene, una y otra vez, en el andén.
Un viaje por el tiempo, la memoria y los misterios de la vida". (de la producción)
El sábado 7 de noviembre, en la sala La Cocina, Fitz Roy 40, a las 21:00
    

San Francesco

...mientras el mundo elige riqueza, poder y guerra.

El 4 de octubre Italia celebra al patrón de Italia, pero entre guerras, desigualdades y culto al dinero no somos aún capaces de traducir en realidad su mensaje.

Por Virginia Cameriere (*)

Hoy, 4 de octubre, se celebra San Francesco d'Assisi y, a ochocientos años de su muerte, el día dedicado al Patrono de Italia vuelve a ser fiesta nacional.
Paz, hermandad, solidaridad, respeto a lo creado son los valores que hasta la ley indica como razón de esta recordación. El punto es entender cuanto tengan aun que ver con nosotros.
Porque celebramos a Francesco, el hombre que renunció a la riqueza, dentro de una sociedad en la cual el dinero continúa a determinar poder, posibilidades e incluso los derechos.
Una sociedad que mide el éxito a través de aquello que poseemos, cuanto ganamos, cuanto logramos mostrar a los demás. Francesco hizo exactamente lo contrario.

Nacido en una familia de buen pasar, eligió deshacerse de sus propios privilegios. No porque la pobreza fuera buena en sí, sino porque había entendido que cuando el dinero se convierte en el criterio a través del cual medimos el valor de una persona, inevitablemente alguno termina por valer menos. Y es difícil no ver cuanto este mensaje resta actual.
Vivimos en un tiempo en el que pocas personas pueden acumular riquezas superiores al producto interno bruto de enteros países, mientras millones de otros apenas llegan a fin de mes. Discutimos continuamente de crecimiento económico, mercados y consumos, mucho menos sobre cual sociedad estamos construyendo a través de ese crecimiento.
Celebramos luego a Francesco hombre de paz mientras en el mundo continúan las guerras, bombardeos, ocupaciones, muertos civiles y una carrera a los armamentos que parece a este punto haberse vuelto normal.
La palabra paz es pronunciada continuamente en discursos oficiales. Pero la paz cuesta políticamente, requiere compromisos, renuncias, diplomacia. Por eso muchas veces se hace más simple celebrarla que practicarla. 

También aquí Francesco sería probablemente incómodo. En 1219, durante la quinta cruzada, atravesó la línea de conflicto y se encontró con el sultán al-Malik al-kamil. Un episodio que aún hoy conserva una fuerza impresionante: mientras en el entorno se combatía, alguno pensó que fuera aún posible hablar con el enemigo. Ocho siglos después parece casi un pensamiento revolucionario.

Francesco eligió de estar cercano a los pobres, a los enfermos, a los excluidos. A aquellos que la sociedad de su tiempo prefería mantener lejos. Hoy los llamamos en modos diversos: frágiles, marginados, indigentes, personas sin hogar, migrantes, personas solas. Cambian las palabras. Mucho menos el mecanismo con el cual una sociedad decide a quien ver y a quien ignorar.
Por tanto el 4 de octubre celebramos un hombre que puso en discusión casi todo aquello sobre lo cual hoy construimos nuestra sociedad: la relación con el dinero, con el poder, con los otros seres humanos y con la naturaleza.

San Francesco se ha convertido en una figura tan universal, reasegurante e incluso institucional que nos arriesgamos a olvidar cuanto fuera en vez de radical. No pedía simplemente de ser un poco más buenos. Su elección de vida era una protesta concreta a un modelo basado en la acumulación, en la competición, en las jerarquías.

¿Cuanto estamos dispuesto a parecernos?

En Assisi Sergio Matarella (N.D.T.: Presidente de la Rep. Italiana)  ha recordado justamente la ruptura de Francesco con "la idolatría del dinero" que hoy en día corresponde al dinero, el éxito, la visibilidad, el poder, el consumo. Y muchas veces estamos tan inmersos en este sistema que no logramos ni siquiera reconocerlo.

Por esto celebrar San Francesco no debería significar solamente recordar un hombre vivido ochocientos años atrás. Debería significar tener el coraje de usar su pensamiento como un espejo y mirar nuestra sociedad a través de sus elecciones, nuestras guerras a través su mensaje de paz y nuestras desigualdades a través de su elección de los últimos.

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(*) Artículo publicado el 4 de octubre de 2026 en Il Giornale D'Italia.
Original (en italiano)  click aquí.

[Ringraziamo Il Giornale D'Italia per la loro continua collaborazione con l'Agenda Cultural]

"En este momento hay una dictadura posmoderna en la que se entroniza lo políticamente correcto. Y lo políticamente correcto lo que hace es sutilmente recortar las libertades."
Rosa María Calaf
(Periodista española, al programa "El Diván" de TV3)